El segundo domingo de Pascua, celebramos la Fiesta de la Divina Misericordia. Esta fecha es una oportunidad para recordar que Dios nos perdona siempre y que, por lo tanto, nosotros debemos imitarlo y perdonar a quienes nos ofenden.
El domingo de la Misericordia es, además, una buena ocasión para reflexionar sobre las características del amor de Dios: ilimitado, incondicional y disponible para todos, sin importar cuán grandes sean nuestras faltas ni cuántas veces caigamos en la tentación. Su misericordia es más grande que nuestra debilidad, por lo que siempre podremos acercarnos a Dios con confianza y con la certeza de que, si estamos verdaderamente arrepentidos, seremos perdonados.
Como sugiere el papa Francisco, “dejémonos envolver por la misericordia de Dios”. Hagámoslo con todo lo que eso significa: permitamos que nos rodee, que se arraigue en nuestro corazón, que nos transforme, que nos anime a ser así de misericordiosos con quienes tenemos alrededor. Así, contribuiremos a hacer que el Reino de los cielos comience a hacerse presente acá en la tierra.
En síntesis: confiemos en la misericordia de Dios, pidámosla, recibámosla con agradecimiento y tratemos de replicarla en nuestra relación con los demás.
Aprovecho esta fecha para compartir la canción “Vivamos la misericordia”, que compuse y grabé durante el 2017 con la ayuda de otros músicos amigos. Pueden escucharla en YouTube, Spotify, ITunes y otras plataformas.
Publicado en la revista Bienaventurados/abril 2018